EL RENACIMIENTO Y LA ÉPOCA  MODERNA sabuco

 

Nombre

Época

Actividad

Oliva Sabuco

s. XVII

Filósofa y médica

Margaret Cavendish

s. XVII

Filósofa y científica

Anne Finch Conway

s. XVII

Filósofa

Maria Sybilla Merian

s. XVII

Naturalista

Mary Wortley Montagu s. XVIII Médica

 

   

 

 

 

EL RENACIMIENTO

    En el Renacimiento ya existía una fuerte presencia de las mujeres en la cultura y en la ciencia, como lo demuestran los estudios alquímicos de Perrenelle Lethas en Francia y los trabajos de varias médicas: Olimpia Morata (1526-1555) , Tarquinia Molza  (1542-1617) y Constanza Calenda,  en Italia.

     En esta época podemos destacar a Oliva Sabuco de Nantes, filósofa y médica castellano-manchega, natural de Alcaraz (Albacete). 

 

 Oliva Sabuco (1562-?)        

 

 Oliva Sabuco y su Nueva Filosofía

   Luisa de Oliva Sabuco de Nantes y Barrera nació en Alcaraz (Albacete) el 2 de Diciembre de 1562. Contribuyeron a su formación intelectual el Bachiller Gutiérrez, el Dr. Heredia y Pedro Simón Abril. En 1580 contrajo matrimonio con Acacio Buedo, y falleció en fecha hasta ahora desconocida.

   La obra que le ha dado el merecido prestigio es Nueva Filosofía de la Naturaleza del Hombre, no conocida ni alcanzada por los grandes Filósofos antiguos, la cual mejora la Vida y la Salud humana, publicada en primera edición en 1587. Debido a su éxito, al año siguiente se hizo una segunda edición. A lo largo de la Historia, se han publicado numerosas ediciones íntegras de la Nueva Filosofía, en todas ellas figurando como autora Oliva Sabuco. Además de estas dos ya mencionadas, están también las de Braga (Portugal) 1622, Madrid 1728, posible edición en portugués de Lisboa 1734, Madrid 1847, Madrid 1873, Madrid 1888, y edición en ingles, Illinois (E.E.U.U.), en diciembre de 2006.

Tanto la Nueva Filosofía como su autora recibieron en su época grandes elogios, sobre todo por el contenido científico del libro, también por el filosófico e incluso por el estilo literario, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. La cantidad y calidad de elogios que Oliva y su obra han recibido es enorme, comenzando por sus contemporáneos Lope de Vega, que la llamó Décima Musa, y su paisano alcaraceño Juan de Sotomayor, que le dedicó sonetos de alabanza.

Su obra Nueva Filosofía consta fundamentalmente de tres diálogos entre pastores, estilo típico de la época. Los pastores son Antonio Rodonio y Veronio. Antonio representa a Oliva, es el erudito por medio del cual nos muestra su pensamiento, mientras que los otros dos se suelen limitar a formularle preguntas a Antonio, que adopta un papel similar al de Sócrates en los diálogos platónicos, los demás le preguntan y él va exponiendo la doctrina. Los tres coloquios son:

 - Coloquio del conocimiento de si mismo, que trata sobre medicina y psicología, dando normas para evitar las enfermedades y prolongar la vida. Oliva pretende renovar la Medicina y Fisiología, atacando a la medicina tradicional de Aristóteles, Hipócrates y Galeno, considerando que está errada y debe ser superada. Algunas de sus tesis son de la máxima actualidad, como es la atribución de cierto grado de sentimientos o conciencia en los animales. Se preocupa por dar remedios y consejos para que la gente viva mas tiempo y con mayor salud. Considera la estrecha vinculación entre la mente y el cuerpo, de manera que un malestar psíquico puede acarrear un malestar físico, incluso una enfermedad o en casos extremos la muerte. Además de ser precursora de la Psicosomática, Oliva intuye en este coloquio la existencia de una sustancia neurotransmisora, lo cual sería plagiado después por ilustres médicos ingleses, y la sitúa en este aspecto por encima de autores como Descartes, que defendía la existencia de unos supuestos espíritus animales para la transmisión nerviosa. También considera que la musicoterapia y la higienización contribuyen a sanar a los enfermos, y recomienda la eutrapelia.

- El segundo coloquio, en que se trata la compostura del mundo como está, es un tratado de Filosofía de la Naturaleza y Cosmología.

- El tercer coloquio, llamado de las cosas que mejoran las repúblicas, de contenido político-social, muy interesante y muy actual, muy avanzado para su época e incluso en algunos aspectos quizás avanzado todavía para nuestra época actual.

Desde la primera edición de 1587 y a lo largo de las ocho ediciones, hasta la última de 2006, la obra se publicó siempre bajo el nombre de su autora, aunque en diversas épocas ha habido quien ha dudado que ella fuera la autora por considerar que toda mujer por naturaleza nace sin capacidad intelectual como para escribir un buen libro. Desde comienzos del s. XX, se ha cuestionado la autoría de Oliva sobre su obra, tras el hallazgo de un testamento de la época en el que aparece un añadido final, según el cual su padre (el llamado Bachiller Miguel Sabuco) se autoproclama a sí mismo autor de la Nueva Filosofía, aduciendo que puso por autora a su hija para darle nombre y honra, reclamando el dinero que genera la publicación. Pero no aporta ninguna prueba.

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  LAS CIENTÍFICAS DEL S.XVII   

Maria de Zayas y Sotomayor

      Es durante la revolución científica del s. XVII cuando se asientan las verdaderas bases para el ingreso de las mujeres en el mundo científico.  María de Zayas (1590-1661), una de las principales plumas del Siglo de Oro en España, tuvo que defender el derecho de las mujeres a la educación. A pesar de que sus estudios dependían de los padres, hermanos o maridos, científicos  aceptados por ser varones, las llamadas damas de la ciencia alcanzaron niveles de competencia inimaginables para sus antecesoras, lo que constituyó un mayor motivo de orgullo para ellas. 

      Pero lo más destacable de este período es que la actividad de las científicas no se desarrolla sólo en el campo de la medicina, como había ocurrido en el pasado; las mujeres ya están presentes en todos los terrenos del saber: química, botánica, ciencias naturales, biología, geología, astronomía y matemáticas.

       La filosofía natural en la Europa del s.XVII era una nueva empresa que luchaba por su reconocimiento  por parte de las jerarquías. La filosofía natural estaba intentando liberarse de la Universidad medieval y necesitaba otro tipo de instituciones.   La construcción de la ciencia moderna se establece a lo largo de los s.XVII y XVIII, que constituyen un periodo de especial desarrollo del conocimiento científico y la contribución de las mujeres a dicho conocimiento. En física las obras del newtonianismo ingles y el cartesianismo francés fueron traducidas a diversos idiomas, y esta labor corrió a cargo de mujeres, por ejemplo Claudine Picardet, que trabajó en un laboratorio, aprendió sueco y alemán para traducir los volúmenes de las “Memorias de Química”  de Scheele y probablemente ayudó a su marido Morveau en la traducción y comentarios de los dos volúmenes de Bergman. Esta labor de traducción realizada por mujeres, fundamental para el desarrollo de la ciencia, no goza hoy de reconocimiento desde la perspectiva de la ciencia moderna.

       Durante el s.XVII se desbordó el interés por los hechos científicos. Se extendió la afición al naturalismo y, especialmente en Paris, las mujeres de las clases altas coleccionaban toda clase de objetos: conchas, estalactitas, insectos, etc...      Podemos citar a varias mujeres que durante esta época trabajaron en algunas actividades científicas. Se encuentran entre ellas filosofas, astrónomas, alquimistas, entomólogas, botánicas, expertas en medicina, doctoras en filosofía, etc... 

      Durante los s.XVII y XVIII, las mujeres de la aristocracia tenían cierto poder y prestigio social, pero los historiadores de la ciencia solo les conceden un papel pasivo, siendo obligadas a ocupar posiciones periféricas. A partir del s.XVII, las mujeres de las clases acomodadas recibían educación en casa. Algunas mujeres de las clases intermedias asistían a colegios femeninos en conventos. Las campesinas eran analfabetas.  Se tienen datos de damas que durante el s.XVII estudiaron filosofía, gramática, latín, griego.... y eran calificadas de sabihondas, respondonas, etc... En Inglaterra, la filosofía natural fue para algunas mujeres una alternativa al estudio de los clásicos.        

   Dos factores influyeron de manera decisiva en el acceso de las mujeres a la actividad científica durante el s.XVII y parte del XVIII: El entorno familiar, y la categoría no profesional de la ciencia.   Podemos destacar a:

   Emile du Chatelet, matemática y física francesa, promocionó los descubrimientos de Newton. La española María Andrea Casamayor y de la Coma, una investigadora sobre aritmética cuyos estudios ayudaron a los investigadores de las matemáticas aplicadas. Mary Anning, británica que descubrió el primer esqueleto casi completo de un plesiosaurio. Mary Fairfax Somerville, botánica escocesa. Marie Anne Poulze Lavoisier, química y física francesa, esposa del célebre Lavoisier, quien dominaba las matemáticas, física, química y sentó las bases del sistema de nomenclatura química.

      Cada vez son más las científicas que, en la época del positivismo, y a pesar de la desconfianza y la hostilidad típica de los ambientes masculinos, cerrados y elitistas, empiezan a entrar en la comunidad científica, suceso que tendrá gran importancia para toda la sociedad en un momento en el que surgen los primeros movimientos de liberación de las mujeres.

 

 

 

Margaret Cavendish (1623-1674)

 

 Margaret Cavendish

  Duquesa de Newcastle. Participó en las discusiones mas importantes de su tiempo sobre la materia y el movimiento, la existencia del vacío, la percepción y el conocimiento.

    Escribió muchos libros, por ejemplo:   “Poemas y fantasías “(1655), “Razones de Filosofía Natural” (1668). Además publico sus libros, un hecho que debía ser un enorme atrevimiento para una mujer del s.XVII. 

   Participó en la formulación de las primeras teorías moleculares precursoras de la teoría actual. Criticó a los experimentalistas, ya que creía que una filosofía basada meramente en los sentidos era poco fidedigna. 

   Cavendish fue una mujer fruto de un tiempo en el que las diferentes teorías científicas solo se empezaban a perfilar. Fue candidata a la Real Sociedad Londinense cuando había escrito diez libros de filosofía natural. Escribió en verso algunos de sus textos científicos, cosa que ironizó en el prefacio a sus escritos filosóficos. Pero nunca fue admitida en la academia. 

      Desde su posición de ciencia pura a finales del s.XX, los historiadores no la consideran una autora propiamente científica. Se dice que sus textos están mas cerca de la literatura y el feminismo que de la actividad científica. Ella tuvo una premonición en 1663, cuando dijo “Siendo una mujer, no puedo... públicamente... Predicar, Enseñar, Declarar....

        Las ideas de esta mujer no son citadas por la historia del atomismo, además su personalidad ha sido caracterizada como excéntrica. Siendo un hombre se le juzgaría por su contribución a la ciencia,  siendo una mujer se la juzga por aspectos banales de su personalidad.

 

 

 

   Anne Finch (1631-1678)    

 Anne Finch Conway

      Condesa de Conway, de familia aristócrata. Miembro de la Cámara de los Comunes. Estudió en Cambridge. Fue una excelente estudiante de lenguas clásicas, pero se inclinó mas por las matemáticas y la ciencia. Siendo muy joven, se interesó por los trabajos de los filósofos y teólogos contemporáneos. 

     En sus pensamientos filosóficos consideraba que existía una unidad de cuerpo y espíritu todo esto como resultado de la unión entre los principios masculino y femenino. 

     Escribió un bloc de notas filosóficas entre 1600 y 1670, pero nunca intento publicarlo.

 

 

 

 

   Maria Sybilla Merian (1647-1717)

     Era hija de un artista y grabador muy conocido. En el taller de su padre, hizo de aprendiza y conoció las técnicas del dibujo, la pintura, etc...  Dado que era una mujer independiente y segura de si misma, vendía las tela de lino y seda que había pintado con flores.      Organizó un grupo de mujeres jóvenes en su taller, todas hijas de pintores. Experimentaron diferentes métodos para hacer  las telas mas duraderas.

      En el año 1685 se separó de su marido, se trasladó a Ámsterdam, que en ese momento era una ciudad muy rica, y siguió con su trabajo. Allí pudo estudiar las magnificas colecciones naturalistas. Para poder continuar sus observaciones organizó con su hija de 25 años un largo viaje a Surinam. 

Maria Sybilla Merian

     Permaneció dos años allí, a la vuelta vendió las especies exóticas  que había traído de la colonia y los dibujos que había  hecho de la fauna y de la flora. Merian se autofinanció sus investigaciones toda la vida. 

      Su primera publicación fue  Metamorfosis Fantásticas y  Alimentación Especial de las orugas, seguida de “Neues Blumenbuch”, un libro de flores en color. Su tercer libro, realizado a su regreso de Surinam, fue su mayor trabajo científico.

      Fue la entomóloga mas citada del s. XVIII y dejó su huella en la identificación de seis plantas y nueve mariposas. La desautorización de su obra llegó mas tarde en forma de edición revisada de su trabajo realizado por el Reverendo Lansdown Guilding. Este consideró que el libro Metamorfosis estaba lleno de errores y que los dibujos eran muy rudos; acusó a Meriane de haberse dejado engatusar, y dijo que sus informes sobre los remedios naturales eran historias inútiles. Mas tarde se volvió a recuperar gran parte de su trabajo, pero es difícil encontrar su nombre en textos actuales    

   

       

  LAS CIENTÍFICAS DEL SIGLO XVIII

Mary Wortley Montagu  (1689-1762)   

     Mary Pierrepoint, después Lady Montagu, era una mujer, como otras muchas de la época, muy interesada por el saber, y se procuró conocimientos, como muchas otras mujeres de su época, de manera autodidacta, en la biblioteca paterna, en una época en que la educación les estaba vedada a las mujeres. 

     Mientras estaba en Turquía, Lady Mary conoció la práctica de la inoculación contra la enfermedad, es decir, la vacuna. Ella misma mostraba las cicatrices de la viruela y había perdido a un hermano por la misma causa. Mary hizo inocular a sus propios hijos y a su regreso trató de introducir en Europa esta práctica, encontrando un gran número de prejuicios entre médicos y científicos, lo que hizo retrasar sesenta años la adopción de la vacuna en occidente.

  

Mary Montagu

       En este siglo, también podemos destacar:  En filosofía de la ciencia a Maria Gaetana Agnesi (1718-1799), en astronomía a Caroline Herschel (1750-1848), en botánica a Marianne North (1830-1890), en matemáticas y física a Marie Sophie Germain (1776-1831).  

 

Marianne North

Caroline Herschel

 

Sophie Germain

Maria Agnesi

 

 

  

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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