TOMÁS
DE AQUINO (1225-1274).
4.1. BIOGRAFÍA.
4.2.OBRAS.
a) Comentarios:
-
A la Sagrada Escritura.
- A las Sentencias de Pedro Lombardo.
-
A Aristóteles.
b)
Las Sumas:
-
Contra los Gentiles: 4 libros.
- Suma Teológica: 3 partes.
c)
Las cuestiones disputadas:
Son catorce temas filosóficos.
4.3.ANTROPOLOGÍA.
La antropología en Santo Tomás, como en Aristóteles, se explica aplicando al hombre la teoría hilemórfica: la naturaleza humana es un compuesto de materia prima y forma sustancial. El término 'hombre' no se aplica ni al alma sola ni al cuerpo solo, sino al alma y al cuerpo juntos, a la sustancia compuesta.
El alma del hombre le confiere a éste todas sus determinaciones: su corporeidad (porque el alma informa a la materia prima) y sus operaciones vegetativas, sensitivas e intelectivas. En la planta sólo está presente el alma vegetativa (crecimiento, reproducción...En el animal sólo está presente el alma sensitiva (principio de vida vegetativa y sensitiva).En el hombre sólo está presente el alma racional (principio de vida vegetativa, sensitiva y racional).
Al morir el cuerpo, deja de estar informado y se corrompe. Dejan de actuar las operaciones racionales, sensitivas y vegetativas. En lugar de sustancia humana tenemos multiplicidad de sustancias materiales.
Santo Tomás,
por tanto, está muy lejos de la teoría platónica. No sólo el alma, sino
también el cuerpo pertenece a la esencia del hombre. El mismo ser que razona,
es el que siente, el que crece... La unión de alma y cuerpo es natural.
El alma humana puede ejercer la sensación, pero para eso necesita el cuerpo. Tiene la facultad de la intelección, pero no posee ideas innatas y tiene que formar sus ideas a partir de la experiencia sensible, para lo cual necesita el cuerpo. La unión no es para un castigo del alma, sino para su provecho.
Según Aristóteles, la unión entre cuerpo y alma es tan fuerte que forman una síntesis inseparable. La misión de la forma (el alma) es informar el cuerpo. Una vez que el alma no informa el cuerpo, no tiene sentido su existencia. ¿Es posible desde esta teoría afirmar la inmortalidad?
A pesar de la unidad, Santo Tomás afirma que el alma es incorruptible y por tanto, a pesar de corromperse el cuerpo, el alma es inmortal. La razón es que el alma es una forma subsistente que puede existir sin necesidad del cuerpo.
En el hombre el
alma no depende del cuerpo, es espiritual, existe por sí misma sin necesidad
del cuerpo; es capaz de conocer las
naturalezas de todos los cuerpos; si fuera material estaría determinada a un
objeto específico: así p.e., el ojo sólo puede ver los colores; el oído sólo
puede oír los sonidos... Sin embargo, el alma puede conocer todas las
realidades, la esencia de los seres y puede reflexionar sobre sí misma. Hay
además en ella un deseo de persistencia, un deseo natural de inmortalidad. Y un
'deseo natural' implantado por Dios no puede ser en vano, porque además el
hombre tiene conocimiento de ese deseo.
En síntesis, para Tomás, siguiendo a Aristóteles, el hombre es una unidad
substancial. El cuerpo y el alma no son dos substancias diferentes unidas, sino
que constituyen una única substancia. El cuerpo es la materia de la substancia
hombre, y el alma es su forma. El alma racional es la forma esencial del cuerpo
humano. Sin embargo, a diferencia de lo que formula Aristóteles y, más tarde
Averroes y Siger de Bravante, el alma goza de independencia respecto al cuerpo;
no desaparece con éste cuando el hombre muere, pues el alma humana es inmortal.
4.4.TEORÍA
DE
La naturaleza está formada por substancias compuestas por materia y
forma; la materia es el elemento que individualiza; la forma es el principio de
universalidad. Conocer intelectualmente es captar las formas, operación que se
realiza mediante la abstracción; sin embargo, como en Aristóteles, todo
conocimiento comienza por los sentidos. "Nada hay en el entendimiento que
previamente no haya estado en los sentidos".
El proceso de conocimiento es
el siguiente:
a)
Los
sentidos captan los objetos particulares, que se registran en la imaginación
o fantasía, dando origen a las imágenes
o "especies sensibles impresas". Estas imágenes, aunque
despojadas de materia, llevan vestigios de la particularidad de los objetos de
que provienen - son, por lo tanto, individuales-, y lo universal, la forma, se
encuentra en ellas sólo en potencia.
b)
El entendimiento
agente o activo despoja a esas imágenes de las particularidades que contenían
y extrae las "formas" que poseían en potencia; a ese procedimiento se
le llama abstracción. Así surgen
las "especies inteligibles
impresas".
c)
Realizada
este operación, el entendimiento agente pasa esas formas al entendimiento
pasivo o paciente que las recibe, conociendo entonces las esencias
necesarias de todos los individuos de una especie. Son las "especies
inteligibles expresas", es decir, los
conceptos, los cuales nos permiten formular juicios y razonar, haciendo
posible la ciencia.
d)
Por último,
el entendimiento vuelve su mirada a la imagen reconociendo en ella al individuo
al que puede aplicar el concepto universal. Así se produce el conocimiento.
En
resumen:
Los
sentidos captan el objeto particular = fantasma.
De lo dicho se desprende que existen dos modos de estar las cosas: como
cosas concretas o substancias primeras y como formas de las cosas concretas, es
decir, como especies, ideas o substancias segundas. Para Tomás, el conocimiento
consiste en abstraer la forma de las cosas concretas, cuya materia hace que sean
seres individuales:
Conocer es abstraer la forma
de la materia individual, sacar mediante la acción del intelecto lo universal
de lo particular, obtener la especie
inteligible o substancia segunda de las imágenes singulares.
En ese sentido, la abstracción no falsifica la realidad, no afirma la
existencia separada de la forma respecto a la
materia individual como pretendían platónicos y agustinos; Santo Tomás
tan sólo considera correcto plantear la forma por separado a nivel intelectual;
en esta separación radica el conocimiento humano.
El universal, la forma o idea,
no subsiste por fuera de las cosas individuales; sólo es real en ellas.
La forma puede ser considerada de tres maneras:
- In re, como forma de la cosa
que está en ella.
- Post rem, es como se
presenta tal forma en el entendimiento humano; la forma es posterior a la
cosa que la posee en sí, es decir, la forma
está en una cosa, pero después es abstraída, desmaterializada, por nuestro
intelecto.
- Ante rem, es el modo como
las formas están, antes de materializarse, en la mente de Dios, como modelos de
las cosas que serán o han sido creadas.
El procedimiento de abstracción del entendimiento avala la verdad del
conocimiento intelectual al garantizar que
la especie o substancia segunda que existe en nuestro entendimiento es la forma
misma de la cosa. Las cosas son la
medida de la verdad humana. La verdad
es la adecuación entre la realidad (la cosa) y el entendimiento;
pero, a su vez, las cosas son medidas por los modelos del entendimiento
de Dios, el cual sería la verdad absoluta, ya que su entendimiento es la medida
de todo cuanto existe.
4.5.
LA RELACIÓN ENTRE LA RAZÓN Y LA FE.
4.5.1. Distinción y colaboración.
Distinción entre origen, actos y objetos de la razón y la fe.
Como
ya veíamos, se había ido imponiendo la fórmula, típica de S. Anselmo, que
afirmaba que la fe busca al entendimiento para hacerse comprender; pero esta fórmula
llegaba demasiado lejos, queriendo hacer comprensible y demostrable todo
contenido de fe. Frente a esta
postura reacciona Tomás de Aquino que, sin dejar de afirmar la racionalidad de
la fe, tratará de superar los excesos de esta postura.
El Aquinate, retomando a Aristóteles para el cristianismo, se enfrentará a las
posturas derivadas del neoplatonismo cristiano que mantenían que el objeto
propio del conocimiento eran las realidades inmateriales y universales - ideas,
alma y Dios-, ya que de lo material y particular no puede haber conocimiento
universal. El platonismo cristiano
identificaba a Dios con el demiurgo, el cual tiene en su mente los universales,
las ideas, es decir, las formas esenciales de todo lo posible, dependiendo de su
voluntad crearlas o no.
Frente a esta postura dominante, a partir del siglo XII y durante el XIII
se comienza a redescubrir a Aristóteles gracias a tres corrientes filosóficas.
Una que parte de Avicena, que influirá en los franciscanos; otra y
gracias a los estudios del cordobés Averroes, estudiado en la Europa
cristiana por Sigerio de Bravante, creando el AVERROÍSMO
LATINO(1).
Finalmente, la corriente representada por Tomás de Aquino, basada
en las traducciones directas del griego que hizo su colaborador Guillermo de
Moerbeke. Santo Tomás seguirá a Aristóteles evitando sus disonancias con el
cristianismo y, especialmente, las conclusiones sacadas por el averroísmo.
Santo Tomás, siguiendo la teoría del conocimiento de Aristóteles, al
que nombrará como "El filósofo", afirmará que el conocimiento parte
de los sentidos, de ahí que las realidades proporcionadas a nuestro
entendimiento no sean inmateriales, sino que son la forma, la sustancia segunda
o especie de los seres naturales. Esta
posición gnoseológica le conducirá a diferenciar entre la razón y la
fe, entre la filosofía y la teología, que, aunque tengan algunos puntos
comunes, diferirán en su origen, actos y objetos.
a) Origen:
La fe es un don gratuito de Dios y precisa de la iluminación divina. viene de
una revelación divina completamente sobrenatural mientras que el conocimiento
racional tiene como origen la naturaleza y se explica por la teoría de la
abstracción de las formas.
b) Actos:
Fe es "el acto del entendimiento que asiente a la verdad por influjo de la
voluntad, motivada por Dios mediante la gracia".
Por el contrario, el razonamiento es "el acto del entendimiento que
se explica por la acción eficiente del objeto natural sobre las facultades
cognoscitivas y por el dinamismo propio de esas facultades", sin intervención
de la gracia.
c)
Objetos:
La razón parte de lo manifiesto a los sentidos y la fe de lo encubierto a
ellos. La primera llega al
convencimiento por la evidencia; la segunda, mediante la autoridad dada por la
revelación divina.
Debido a estas distinciones, Tomás diferencia y separa claramente el ámbito
de la filosofía (razón) que son los
seres naturales creados y contingentes, del ámbito de la teología (fe), que
versa sobre la revelación y lo sobrenatural.
Así pues, podemos realizar la siguiente clasificación de los
conocimientos:
a) Verdades propias de razón: el
conocimiento de los seres naturales, gracias a la abstracción de su
forma.
b) Verdades propias de fe: las verdades
reveladas, los dogmas de fe y la esencia de Dios. Estas verdades, según Tomás, no contradicen la razón, sino que la
razón las contempla desde otro plano que supera lo racional.
c)
Verdades
comunes, que pueden ser tratadas por ambas, aquellas
que pueden ser abordadas por la filosofía y la teología, como la existencia
de Dios. En este caso hay dos modos de acceder a la misma verdad, pero la
verdad es única, no puede haber contradicción entre ellas; en caso de
conflicto, prevalece la revelación, pues es palabra directa de Dios. En tal
situación, quien se ha equivocado no ha sido la filosofía, sino el filósofo
que ha utilizado mal su razón.
De lo dicho se desprende que a pesar de la distinción entre filosofía y
teología, no puede haber contradicción entre ellas. Filosofía y Teología,
razón y fe se complementan y colaboran.
A.
La razón es colaboradora de la fe.-
-
Demostrando. La razón no puede demostrar la esencia de Dios, pero sí,
por analogía, puede demostrar los preámbulos
de la fe, ( existencia de Dios a partir de las cosas creadas, existencia del
alma...) Esto lo puede realizar la razón mediante inferencias que van del
efecto - seres naturales - a su causa - Dios. Ese es el camino recorrido en las
famosas cinco vías de la demostración de la existencia de Dios.
Pero aunque la razón nos conduzca a admitir la necesidad de la
existencia de Dios, nada puede aportar a su esencia (Trinidad, encarnación...)
-
Auxiliando. Aunque la razón no puede demostrar todo lo que
pertenece a la fe (esencia de Dios, misterio de la Trinidad...), sí puede
auxiliarla:
-
Aportando el aparato lógico a la teología para que esta no caiga en
contradicciones.
- Enfrentándose mediante la dialéctica y refutando a aquellos
filósofos que nieguen los artículos de fe.
-
Aportando datos científicos para conseguir la mayor inteligibilidad - nunca
demostración de los artículos de fe.
Por todo ello se ha dicho que la
filosofía para Tomás es " ancilla theologiae", criada de la teología.
B.
La fe es colaboradora de la filosofía.-
-
La teología hace asequibles las verdades filosóficas más importantes
para aquellos que no reflexionan filosóficamente.
-
Permite que los filósofos no se equivoquen en su demostración, ya que las
conclusiones ya son conocidas gracias a la revelación. Así actúa como criterio
extrínseco negativo de los conocimientos racionales; es decir, si la razón
afirma determinadas proposiciones que van contra la revelación, eso quiere
decir que la razón ha errado en sus conclusiones.
A
pesar de estas distinciones no existe oposición, ya que frente a la afirmación
de Averroes y Sigerio de Bravante de que existen dos verdades (
TEORÍA DE LA DOBLE VERDAD), una de la razón y otra de la fe, para un
cristiano sólo puede haber una; en caso de duda, la verdad racional debe
subordinarse a la revelada, es decir, la filosofía se subordinará a la teología
en caso de conflicto.
Realizadas estas distinciones, Santo Tomás adaptará Aristóteles
al cristianismo.Frente a la necesidad y eternidad de la naturaleza aristotélica,
Tomás hablará de la contingencia del ser del mundo y su dependencia de la
creación por Dios, única sustancia necesaria y transcendente. Frente a
la desaparición del alma individual tras la muerte, Tomás planteará la
eternidad de las almas tras su creación por Dios.
Según
esta visión, el fin último del hombre es Dios y para su comprensión no basta
la razón; ahora bien la revelación no inutiliza a la razón, sino que la
perfecciona.
De la relación entre razón. y fe se ocupará la obra a
comentar de la que comenzaremos a hablar ahora.
4.5.2. SUMMA CONTRA GENTILES
La
obra fue redactada a petición de S. Raimundo de Peñafort ( General de los
dominicos), para ayudar a los religiosos dedicados a la conversión de los árabes
en España; sin embargo, la expresión "gentiles" no se refiere sólo
a los musulmanes, sino fundamentalmente va dirigida a hombres cuya visión está
imbuida por la filosofía naturalista.
Uno
de los fines de esta obra es demostrar que la fe cristiana reposa en un
fundamento racional y que los principios de la filosofía no llevan
necesariamente a un concepto del mundo que excluya el cristianismo.
El
oficio del sabio consiste en la búsqueda de la verdad del primer principio,
Dios, y en juzgar, a la luz de ese primer principio, las otras verdades,
poniendo de manifiesto las posibles falsedades.
La verdad divina es la verdad por excelencia; por tanto, el sabio
tiene un doble oficio: exponer esta verdad e impugnar los errores que se le
oponen.
Los
dos modos de acceder a Dios ( C. III).
Como
ya vimos, existen verdades accesibles a la razón natural humana y otras que
escapan a esa capacidad. Esto es debido al modo que utiliza el ser humano para
conocer que es la abstracción de las formas. Cuando el conocimiento humano
puede captar la esencia de una cosa, la conoce. Para ello, primero tiene que
captarla por los sentidos y después abstraer su forma. Todos los seres
naturales pueden ser captados de forma sensible y su forma puede ser abstraída
por el entendimiento, pero no sucede lo mismo con la forma de Dios; de ahí que
el entendimiento humano no pueda captar la esencia divina con la sola luz de la
razón natural. Esto no quita para que a partir de los efectos, las cosas
creadas, el ser humano pueda deducir la necesidad de la existencia de su
creador, Dios. La razón puede demostrar que Dios existe, sin embargo no puede
por sí sola saber nada de su esencia. Así pues, hay “verdades divinas
accesibles a la razón humana” ( la existencia de Dios), y “ otras que
sobrepasan en absoluto su capacidad” ( aquellas que versan sobre la esencia de
Dios y que sólo pueden ser conocidas porque Dios nos las ha revelado).
Lo
mismo que una persona simple no entendería los razonamientos complejos de la
ciencia y no por ello la ciencia sería falsa, ya que lo que fallaría sería la
capacidad del entendimiento del hombre simple, igualmente no podemos decir que
la palabra revelada sobre la esencia de Dios sea falsa porque la capacidad del
entendimiento humano no llega a descubrirla.
La
verdad racional no es contraria a la verdad de la fe cristiana ( C. VII)
Aunque hay verdades naturales y sobrenaturales, eso no significa que sea opuestas, es decir, que cuando la razón y la fe, la filosofía y la teología aborden un mismo objeto puedan llegar a conclusiones diferentes. Sobre un mismo objeto sólo hay una verdad. La verdad es única sobre el mismo objeto. Dios nos ha dado a los seres humanos la razón y la revelación. Si hubiera hecho que la razón llegara a distintas conclusiones que la revelación, el conocimiento sería imposible. Los principios naturales innatos en la razón no pueden contradecir las verdades reveladas directamente por Dios. Pues si hubiera conflicto, Dios se contradiría a sí mismo. Por ello, en caso de conflicto primará la palabra revelada. El filósofo habría utilizado mal su razón y habría deducido mal a partir de esos principios. Con esto Tomás se opone tajantemente al averroísmo latino que defendía la existencia de dos verdades: una de fe y otra de razón; los averroístas, encabezados por Sigerio de Bravante, sólo encontraron esta salida ante una contradicción que pensaban insalvable; por un lado, la fe cristiana defendía la creación y la inmortalidad del alma individual; por otra parte, el aristotelismo de Averroes planteaba la naturaleza como eterna y el alma humana como algo mortal; lo único inmortal sería el entendimiento agente o Superior, común a toda la humanidad. La verdad es única. Sólo puede haber una verdad, aunque se manifieste por diferentes cauces.
Relación
de la razón filosófica con la verdad de fe (Cap VIII)
De
lo anterior se deduce que sobre Dios, hay verdades que pueden ser captadas por
la razón y otras verdades que sobrepasan la capacidad de la misma. La
razón no puede llegar a un conocimiento cierto de todo aquello a que se llega
mediante la aceptación de la revelación; esto es debido a que el
conocimiento humano parte siempre de la experiencia empírica.
¿Cómo podemos conocer a Dios si no tenemos fantasma o imagen de él?.
Santo Tomás responde que esto es posible porque el objeto del entendimiento es
lo metafísico, es decir, lo que está más allá de lo sensible, la esencia, el
'ser' como tal. A través de las cosas contingentes no puede conocer
directamente a Dios, pero sí de un modo indirecto; los objetos
contingentes revelan su relación a Dios, y por tanto pueden conocer
que Dios existe. Incluso puede llegar al conocimiento analógico de Dios:
•
Por vía negativa: negando a Dios las imperfecciones
•
Por vía eminente: afirmando todas las perfecciones en grado sumo.
De aquello de lo que
no tenemos experiencia directa ( Dios, los ángeles, el alma humana ... ) sólo podemos obtener:
-
0 un conocimiento imperfecto por analogía ( Existencia de Dios, del alma
y de la inmortalidad.
-
0 un absoluto desconocimiento que, sólo
es rellenado por la revelación, como son los dogmas sobre la esencia divina (
Trinidad, Encarnación ... )
Las cosas sensibles, objeto del conocimiento natural, han sido creadas
por Dios; en este sentido portan un vestigio de imitación divina como en una
obra de arte hay algo de su creador. Los efectos guardan alguna semejanza con su
causa, pero sin asemejarse plenamente. Las
semejanzas son insuficientes para darnos a conocer la substancia (esencia) de
Dios, si bien siempre es provechoso y agradable poner de manifiesto tales
semejanzas, siempre que la razón no pretenda con ellas comprender y demostrar
la esencia de Dios. Sobre la esencia de Dios sólo hay desconocimiento por parte
de la razón, que es llenado por la revelación. Con esta posición Sto. Tomás
se enfrenta a los excesos de aquellas corrientes que habían confundido el
objeto de la filosofía con el de la teología, pretendiendo que era posible
demostrar todo el ámbito de los dogmas de fe, como era el caso de San Anselmo.
Otra cosa diferente es poder demostrar la existencia de Dios. Una cosa es qué
sea Dios y otra cosa que exista. Sobre su existencia algo podemos saber mediante
la relación causal, pues si todo es efecto, tiene que existir una causa
primera. La demostración de la existencia de Dios será recogida más abajo en
las cinco vías.
4.6.
METAFÍSICA.
Santo Tomás parte de la creación: Dios ha creado el mundo y por tanto todo lo que existe es fruto de la creación divina. Hay una radical diferencia entre Dios y los seres: Dios: es el que existe por sí mismo; necesariamente existe; su esencia implica su existencia, por eso es necesario. Los seres: Los seres creados existen por otro; no necesariamente existen;. podrían no existir; su esencia no es existir; pueden dejar de existir. ESENCIA no= EXISTENCIA. Son seres contingentes.La ESENCIA es aquello por lo que una cosa es lo que es, mientras que la EXISTENCIA es aquello por lo cual una cosa existe. Para Santo Tomás Dios es simple; las criaturas están compuestas de esencia y existencia. La esencia es pura potencialidad: puede llegar a existir, está en potencia para existir. Es capaz de recibir la existencia.La existencia es acto, actualiza la potencialidad del ser; hace que la esencia (potencia) llegue de hecho (acto) a existir.Todos los seres SON en potencia, pero no todos existen de hecho. Dios es ACTO PURO, en el no hay potencialidad:En base a la diferencia entre esencia y existencia, Tomás reforma la metafísica de Aristóteles adaptándola al dogma cristiano. Mientras que Aristóteles fijaba la necesidad del ser, incluso del finito, en sí mismo y no en otro, la doctrina tomista lleva la exigencia de la creación a la misma constitución de las cosas finitas.
Tomás
diferencia entre los seres cuya esencia no implica la existencia y Dios, único
ser cuya esencia se identifica con la existencia. La existencia será el
acto de la esencia, la cual sólo está en. potencia. A diferencia de Aristóteles.
para el de Aquino la materia como la forma están en potencia, ya que, por
ejemplo, podemos pensar y entender qué es un unicornio, sin saber si existe o
no. La unión de la esencia con la
existencia supondrá la acción creadora de Dios.
Según lo dicho, hay tres tipos de
substancias o seres:
- Aquel cuya esencia se identifica con la
existencia, acto puro y eterno, que es Dios.
- Formas sin materia, pero creadas: los ángeles.
- Materias formadas, los
seres naturales.
Los dos últimos tipos de substancias, al no tener en sí su existencia,
precisan de la acción creadora de Dios.
4.7.
DIOS COMO PRINCIPIO Y FIN DEL UNIVERSO.
La
teología natural, es decir, el ocuparse racionalmente del tema de Dios, es la
parte de la filosofía que más cultiva Santo Tomás, y en la que se manifiesta
como un genio original, aun cuando en otros aspectos de su obra no pase de ser
un mero discípulo de Aristóteles.
Santo Tomás sabe por su fe a dónde se dirige; sabe que cualquier investigación filosófica correcta que se pregunte por el sentido del ser, por el sentido de la realidad, va a llegar a Dios, y, por eso, el tema filosófico que se plantea es el de la existencia de Dios. Ahora bien, para demostrar su existencia utiliza siempre los recursos de la razón
4.7.1. La
demostración de la existencia de Dios.
Así
pues, en su teología natural, la primera cuestión que plantea es la de
demostrar racionalmente la existencia de Dios, demostración que es necesaria y
posible.
Necesaria, porque
la existencia de Dios no es evidente; el hombre no posee de forma natural,
innata, un concepto de lo infinito, de Dios. "Por
consiguiente, digo que la proposición 'Dios existe',
en sí misma, es evidente, porque en ella el predicado se identifica con el
sujeto, ya que como más adelante veremos, Dios es su mismo ser. Pero, con respecto a nosotros, que desconocemos la
naturaleza divina, no es evidente, sino que necesita ser demostrada por medio de
cosas más conocidas de nosotros, aunque por su naturaleza sean menos evidentes,
es decir, por sus efectos."
Por este motivo, Tomás rechaza el argumento ontológico de S. Anselmo La
existencia de Dios no es evidente por sí misma, como pretendió demostrar el
argumento ontológico de S. Anselmo, el cual afirmaba que por tener los seres
humanos la idea de Dios como ser perfecto y, puesto que esa idea no puede haber
sido creada por un ser imperfecto, tiene que existir Dios, pues en caso
contrario no sería perfecto. La existencia pertenece a la perfección. Según
Tomás ese argumento es inválido:
una cosa es que exista la idea de Dios y otra cosa es que exista en la realidad,
fuera de la mente. Hay que probarlo a posteriori mediante la observación de los
objetos sensibles: estudiando los efectos debemos llegar a la causa.
Posible, porque
el hombre, apoyándose en las cosas sensibles, que son de una naturaleza
proporcionada a la suya, puede encontrar un apoyo para, basándose en él,
demostrar la existencia de Dios. "Aunque
por los efectos desproporcionados a una causa no puede tenerse un conocimiento
perfecto de ella, sin embargo, por un efecto cualquiera puede demostrarse, sin
lugar a dudas, la existencia de una causa, y de este modo es posible demostrar
la existencia de Dios por sus efectos, aunque éstos no puedan dárnoslo a
conocer tal como es en su esencia.
4.7.2. Las cinco
vías de demostración.
Santo
Tomás utiliza para demostrar la existencia de Dios cinco vías. Todas ellas ponen en juego dos elementos distintos:
a)
La comprobación de que existe una realidad sensible que requiere una
explicación.
b)
La afirmación de una serie causal que tiene por base a esa realidad
sensible y por cima a Dios; el principio de causalidad se convierte, de esta
manera, en el fundamento sobre el que descansa básicamente su demostración de
la existencia de Dios.
Argumento
general de las cinco vías:
Comprobamos,
por los sentidos, que en el mundo existen:
Cosas,
seres que se mueven (pasan de
potencia a acto).
Seres
que tienen una causa (hijos, padres ... ).
Seres contingentes (que no necesariamente existen).
Seres con diverso grado de perfección.
Seres sin inteligencia, pero que actúan ordenadamente.
Pero
resulta que:
Todo ser que se mueve es movido
por otro, e implica un ser inmóvil.
Todo ser causado implica una causa incausada.
Todo ser contingente, exige un ser necesario.
Todo ser imperfecto, requiere
un ser perfecto.
Todo ser ordenado,
pide un ordenador supremo.
Luego
existe motor inmóvil, una causa incausada, un ser necesario, perfecto, un
ordenador supremo.Como a este Ser, con
estas características, le llamamos Dios, luego Dios existe.
1. La vía del
movimiento. La
primera de las vías, que tiene su origen en Aristóteles, parte del hecho de
experiencia que supone el movimiento, el cambio. Las cosas del mundo se mueven y
todo movimiento tiene que tener una causa exterior a él mismo, ya que nada
puede ser, a la vez y bajo el mismo aspecto, el principio motor y la cosa
movida. Y, como no se puede retroceder hasta el infinito en la dependencia de
los seres que se mueven con respecto a sus motores ‑ya que si no hay un
primer motor, tampoco hay un segundo, pues todas las segundas causas dependen de
las primeras‑, ha de admitirse la existencia de un primer motor que no es
movido por ningún otro, y que es él la fuente de todo movimiento; este primer
motor es Dios.
2. La vía de la
causalidad eficiente. La segunda vía, fundamentada también en Aristóteles, arranca del
hecho de que todas las causas de este mundo están a su vez causadas. Como
ninguna cosa puede ser causa eficiente de sí misma, ya que en ese caso tendría
que ser anterior ‑en cuanto causa‑ a sí misma ‑en cuanto
efecto‑; y como, por otra parte, es imposible recorrer una serie infinita
de causas ‑ya que si no hay una causa primera, tampoco habrá una segunda
ni una última‑, es necesario poner una primera causa eficiente para poder
explicar la existencia de las demás causas. Esta primera causa es Dios.
3. La vía de la
contingencia. Fundamentada
también en Aristóteles, y en Maimónides, se apoya en el hecho de la
contingencia, en el hecho de que todos los seres de la realidad, aunque existen,
podían perfectamente no haber existido, ya que ninguno de ellos es necesario.
Ahora bien, lo posible no tiene en sí mismo la explicación de su existencia, y
si todos los seres fueran posibles, nada existiría en la actualidad; luego el
hecho de que existan implica la existencia de un ser necesario, causa de todos
los seres, que no puede ser otro que Dios.
4. La vía de los
grados de perfección. Fundamentada más en el pensamiento de Platón que en el de Aristóteles,
considera detrás de la mayor o menor perfección de las cosas un ser perfecto
en grado sumo, que es el término de comparación
que permite apreciar el más y el menos en la perfección de los seres del
mundo. Este sumo perfecto es la causa ‑en el sentido platónico de hipótesis,
de fundamento‑ de todo lo que en general es valioso, porque todos los
valores participan de él; a este ser sumamente perfecto llamamos Dios.
5. La vía del
orden cósmico. La
última de las pruebas, la teleológica, y que fue dada a conocer por los
estoicos, se funda en el orden de las cosas. Todas las operaciones de los
cuerpos naturales tienden hacia un fin, aun cuando carezcan en sí mismos de
conocimiento. La regularidad con que alcanzan este fin muestra que no llegan a
él por casualidad; y si carecen de
conocimiento es preciso que alguien conozca por ellos; esta inteligencia
primera, ordenadora de la finalidad de las cosas es Dios.
Todas
las demostraciones parten de que las cosas precisan para existir de otro ser
diferente a ellas. Su esencia y su existencia son diferentes, mientras que en
Dios esencia y existencia coinciden.
[1] Para Averroes ( Córdoba, 1126-1198), el Corán, palabra Revelada por Alá, posee toda la verdad. Sin embargo, el libro se dirige a tres tipos de inteligencias: los hombres de demostración necesaria (filósofos), los hombres dialécticos que se rigen por la probabilidad y los hombres que han de ser guiados por la persuasión y la exhortación oratoria. Así, el Corán poseería varios sentidos. Un sentido interior y oculto, que es el sentido más elevado; ese sentido es el que investiga la filosofía y otro sentido exterior y simbólico para los ignorantes. Averroes seguirá la doctrina aristotélica y considerará que la razón, creada por Alá, es el instrumento más elevado que la divinidad nos ha dado para comprenderla, pero no todos los hombres tienen la capacidad ni la inteligencia suficiente para utilizarla. Por ello, la gente simple ha de atenerse a lo que las autoridades religiosas islámicas dicten. Los sabios no deben comunicar a la opinión pública sus resultados, pues ello conduciría a la duda del pueblo. Para Averroes la verdad más elevada está en la filosofía, en la razón, por encima de la interpretación simbólica de la teología.
Siguiendo a Aristóteles afirmó que el mundo ha existido siempre y es necesario, no creado; que las almas individuales no son inmortales, sólo lo es el entendimiento universal; que Dios no conoce más que lo universal, no así lo individual y, por último, que la voluntad humana elige por necesidad y no por libertad. Estas teorías pasarán a la Europa cristiana y llegarán a la Universidad de París, siendo reinterpretadas por Sigerio de Bravante, creador del Averroísmo latino. Con respecto al problema de la relación entre la razón y la fe que nos ocupa la teoría de Averroes conducía a un problema: ¿ Qué pasa cuando la razón filosófica dice una cosa y la fe teológica dice lo contrario? Siger de Bravante concluyó que existían dos verdades diferentes. Una de razón y otra de fe. A esto se denominó LA TEORÍA DE LA DOBLE VERDAD, la cual será atacada por Sto Tomás.